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Disparates conservadores

2 febrero, 2011

La noche de ayer, en el programa La hora N de Jaime de Althaus, me partí de risa durante 20 minutos escuchando las cantinfladas de Martha Chávez, candidata al Congreso por Fuerza 2011. Al mismo tiempo, descubrí a Susel Paredes, candidata de Fuerza Social, una lesbiana sumamente lúcida y de espíritu combativo que se comió viva a la candidata fujimorista durante el debate televisivo.

Me ha dado muchísimo gusto ver cómo los candidatos ultraconservadores, otrora horrorizados con la posibilidad de la unión entre personas del mismo sexo, hoy tengan que considerar esa posibilidad entre sus temas de agenda, posicionándose a favor, seguramente por el momento electoral que estamos viviendo. No puedo describir mi alegría (medio revanchista, la verdad) por los avances que las ideas progresistas están consiguiendo y, cómo no, por el retroceso de creencias prejuiciosas y disparatadas, como las defendidas por Chávez el día de ayer. Por ello, lo que he preparado es una especie de disección de los argumentos de Martha Chávez, para señalar sus falacias y reírnos todos juntos.

Previamente, quiero decir que, si bien la candidata Susel Paredes ha defendido de una manera consistente por qué es mejor optar por el matrimonio y no por la unión civil, me parece bastante improbable lograrlo en esta elección, hablando electoralmente (la adopción de niños le da terror a mucha gente, incluso a los mismos homosexuales), aunque a mí me parezca lo correcto. De hecho, aun si votara por Fuerza Social para la primera vuelta, son nulas las probabilidades de que un candidato que ofrezca el matrimonio gane las presidenciales en segunda vuelta. Pensándolo fríamente, la unión civil es un gran avance, aunque por el momento sea una especie de autodiscriminación, como Susel Paredes describe muy bien. Lo que deberíamos pensar es que se trata de un paso importante, mas no el fin de la lucha por el reconocimiento pleno de derechos. Aclarado este punto, empecemos a divertirnos con las argumentos de Martha Chávez.

Creo que la naturaleza no se puede cambiar cambiando dos palabras de un código. El matrimonio es el matrimonio. Es una institución natural.

Definitivamente no es una institución natural, sino cultural. “Matrimonio” tiene un punto de partida específico en la legislación romana que no es válido en todas las épocas ni en todas las culturas. Incluso en la Biblia, en el Antiguo testamento, se contemplan combinaciones que no tienen que ver con el matrimonio romano, especialmente procreación entre hermanos o  poligamia, por citar dos ejemplos flagrantes. Podemos ser más explícitos y considerar algunos puntos de historia de la palabra “matrimonio”. Por ejemplo, a fines del siglo XIII, la época del poeta italiano Dante Alighieri, el matrimonio era un mero trato comercial entre familias, no tenía nada que ver con amor, como lo deja claro en varios versos de La vida nueva. Y pensar que hay personas que creen que el matrimonio fue todo el tiempo una unión libre. Olvidan también que hace unas pocas décadas se consideraba que la mujer, por su “naturaleza” inferior, debía estar sometida a las decisiones de su marido y ocuparse de la casa y la crianza de los hijos, al punto que no podía votar o siquiera adquirir bienes propios sin el permiso del marido. Esto hoy puede escandalizar a muchas personas, pero en esas épocas se sostenía que eran las razones “naturales” las que le otorgaban ese lugar dentro de la familia. Así que “natural” es una palabra que tiene una historia y una interpretación, que no es universal ni válida para todas las civilizaciones. Pensemos en las civilizaciones influidas por el Corán y otros libros sagrados que sostienen que el hombre puede tener muchas mujeres, mientras que las mujeres valen prácticamente nada. Una vez más, el “matrimonio” es algo estrictamente cultural (romano), que obedece a un contexto y a intereses específicos. Con todo esto quiero decir que la idea de matrimonio, que tiene unos veinte siglos, ha cambiado muchísimas veces para adaptarse a los cambios de la sociedad. La familia no es una institución natural porque ha habido muchos modelos cambiantes a lo largo de la historia, hoy en día no existe un solo tipo de familia, así que de una vez podemos afirmar que es una mentira evidente.

[El matrimonio] tiene varias funciones, entre ellas la convivencia, la procreación y la cooperación espiritual y material entre las personas.

El matrimonio entre dos homosexuales o dos lesbianas cumple con la convivencia y la cooperación espiritual y material. No hay problema con eso. ¿Y la procreación? Pensémoslo con calma: ¿los heterosexuales que se casan firman un contrato con el Estado en donde se comprometen procrear? ¿Acaso hay un “control de procreación” para los que se casan? Obviamente no. ¿Los estériles no pueden casarse? Claro que pueden. ¿Una pareja puede adoptar hijos? En el caso de que lo desee, claro que puede. Entonces es falso que la procreación implique necesariamente la “función” de procreación, pues evidentemente puede hacer de lado este espacio.

Ahora, con respecto de la unión específica entre espermatozoide y óvulo para generar nueva vida, esto se relativiza en las parejas que actualmente adoptan. Si son estériles, su naturaleza no permite la unión específica entre espermatozoide y óvalo; sin embargo, el Estado les da la oportunidad de adoptar un hijo que no es fruto de esa unión específica entre espermatozoide y óvulo. La naturaleza no les otorga el derecho, sino un criterio racional del Estado. La ideología de Martha Chávez revela un conservadurismo católico muy cerrado, al punto que intenta aplicar las normas del matrimonio religioso en el matrimonio civil.

La situación de las personas lesbianas, homosexuales es especial. No es ni menos ni más. Es especial porque lo común es que seamos hombre y mujer.

Este argumento es peligroso porque oculta una dinámica contraproducente. Este argumento consiste en otorgar una limosna a favor de los ‘raros’, algo así: “Como eres ‘especial’ (anormal), te otorgo una cantidad de leyes y alguna que otra de yapa, pero ni se te ocurra que te voy a dar la plenitud de derechos de alguien ‘común’ (normal), pues tú eres ‘raro’, ¿entendiste?, ‘ra-ro’ y se acabó”.

Hay personas a las que nunca les va a entrar en la cabeza que los homosexuales y lesbianas siempre hemos existido y existiremos (incluso los travestis, que representaban una práctica común en el teatro isabelino y en el teatro de la Edad de oro española). Que seamos una aparente minoría (en el caso de que neguemos la homosexualidad que todos tenemos en algún grado, heterosexuales u homosexuales) no significa que no seamos “comunes” (Martha Chávez quiso decir ‘anormales’, lo sé).

Yo no creo que debamos discriminar a las personas que viven una situación especial. No es un tema de discriminación o de derechos civiles.

Y aquí sabemos por qué es una trampa: desde el argumento anterior, como se trata de regalarle un puñado de leyes a unos ‘raros’, los políticos no consideran el tema como un reclamo de derechos civiles (ciudadanos, de cualquier persona), sino como una situación de excepción. Esa es la trampa escondida incluso en la ‘unión civil’, nos limita. La idea es apuntar a la igualdad de derechos, la ciudadanía plena.

El matrimonio es una institución natural que no se presta, no se acomoda a la situación especial de un solo sexo que quieren tener una situación afectiva.

¿Y los padres y las madres solteras? ¿Debemos quitarles sus hijos por ser parte de una ‘situación especial de un solo sexo’ y no algo natural? Salvo en la mente conservadora de esta señora, un niño no puede tener dos papás o dos mamás. Muchos casos, desde hace tres décadas, la contradicen. Me refiero a las adopciones de los padres o madres homosexuales en Europa.

Me parece hasta enfermizo que una persona prefiera que un niño crezca en un orfanato en lugar de hacerlo en una familia homosexual que ha aprobado el largo y difícil proceso de calificación para la adopción vigente en las leyes de un Estado. Me pregunto también cuántas madres y padres solteros han sabido darles cuidados y educación a sus hijos sin acomodarse al molde fetichista de familia tradicional de personas como Martha Chávez. Y ni hablar de los abuelos o los tíos que se encargaron de hijos ajenos. Qué mentes tan podridas contaminan la política peruana.

Yo sí estoy de acuerdo con un reconocimiento legal a una situación especial, pero que no se circunscribe a las uniones homosexuales.

‘Especial’ es igual a ‘anormal’, ‘raro’, lo que no es igual y legítimo a lo ‘normal’. Quédese con sus migajas, señora Chávez. Al final un grupo sindical va a tener los mismos derechos que una pareja homosexual, pues la segunda, en el reducido criterio de esta mujer, nunca será ‘familia’.

Hay que seguir la naturaleza de las cosas […] Me he informado sobre qué es la familia y qué es el matrimonio. Pero eso no impide que haya el reconocimiento a determinadas situaciones especiales y el derecho tiene que solucionar esto.

Ya expliqué cuál es el problema de ser una excepción ‘anormal’.

[Con respecto a los herederos forzosos en el caso de los homosexuales], el cónyuge concurre con los hijos, no con los padres. [Y si no tienen hijos], concurren con los padres. Es que no podemos llamar a las cosas lo que no es. No es matrimonio y la situación no es perfectamente adecuada al matrimonio porque ahí no hay capacidad generativa.

Aquí los electores debemos tener esto muy claro: lo que propone Martha Chávez (con todo su partido) es que, como los homosexuales no podemos procrear hijos, en el caso de que fallezcamos y haya que otorgar herencia, nuestros bienes nunca irían para nuestra pareja, sino hacia nuestros padres. Esto muchos activistas lo tienen claro. Si tus padres te echaron de su casa por tu opción sexual y tú, por tu lado, hiciste una vida, trabajaste y compraste bienes (una casa, un auto, etc.), entonces es injusto que si falleces tus únicos herederos sean esos padres que te echaron. Lo que propone Martha Chávez es sumamente injusto y discriminatorio, sobre todo porque su único argumento es que “eso no es familia” (en el caso de una pareja homosexual). Esta mujer insiste en cerrarse en un modelo único de familia y no puede entener, como dice Susel Paredes, que el tiempo cambia, las condiciones cambian y las personas tenemos derechos que hemos conquistado a lo largo de la historia. Obviamente, políticos como Martha Chávez bloquean la conquista de los derechos. Mucho ojo a la hora de votar.

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Les recomiendo este pequeño texto sobre el contexto en el que se produjo en Argentina el matrimonio igualitario. Muy recomendable. Clic aquí.

También encontré  reproducidas en Taringa! las Consideraciones de científicos(as) del CONICET e investigadores(as) de Argentina acerca de la ley de matrimonio universal y los derechos de las familias de lesbianas, gays, bisexuales y trans. Sumamente recomendable para desbaratar argumentos dizque científicos o acerca de la “naturaleza” de la familia.

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Resumen electoral: cuidado con los políticos en campaña

30 enero, 2011

Algo bueno está sucediendo este año con respecto al reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales. Todos los candidatos presidenciales se orientan “aparentemente” a estar a favor de las uniones civiles o el reconocimiento patrimonial, incluso en Fuerza Social abogan por el matrimonio igualitario (con adopción de niños). Es en estos momentos que debemos separar la paja del trigo, ver más allá de las apariencias, pues los políticos están buscando votos. Creo que ya se dieron cuenta de que somos más de los que ellos se imaginan (seguramente están acostumbrados a ese grupito de estilistas poco representativos de la televisión o a los drag queens que desfilan en las circenses marchas del orgullo). Creo que ya se dieron cuenta de que en el closet y solapas hay un montón. Es momento de que los bloggers informemos a nuestros miles de lectores, como ya lo estamos haciendo, pero específicamente de la viabilidad de las propuestas para las minorías sexuales.

Les recomiendo que lean la espeluznante entrevista a Rafael Rey (vicepresidente de la plancha de Keiko Fujimori), el último post de Blog del Ocio, la interesante columna de Renato Cisneros y, por último, recomiendo que vean este video-recuento realizado por Gay Friendly. Por mi parte, presento un resumen muy breve de los pros y los contras según cada partido.

PERU POSIBLE

Pros: Su bancada congresal impulsó la ley contra los crímenes de odio; en su plan de gobierno está incluida la unión civil de personas del mismo sexo y algunas otras leyes (del ámbito patrimonial) que favorecen a las minorías sexuales.

Contras: No sabemos si el otorgamiento de derechos a las minorías sexuales es apoyada en consenso por todos sus candidatos parlamentarios.

SOLIDARIDAD NACIONAL

Pros: (Silencio)

Contras: La figura que plantean no es la unión civil, solo un contrato patrimonial entre dos personas que viven juntas (podría ser entre hermanos, amigos, socios), que es exactamente igual a lo que tenemos ahora (tú puedes hacer un contrato patrimonial con quien desees); la nueva postura dizque tolerante de Castañeda más parece relacionarse con el de hecho de que la homofobia le quita votos; yo no me olvido de sus declaraciones homofóbicas contra Bruce.

FUERZA 2011

Pros: Parece haber un espíritu de apertura en el partido, sobre todo en los jóvenes, pero los líderes aún miran con suspicacia jugársela por las minorías sexuales; hay gente como Carlos Raffo o Keiko Fujimori a los que no les apesta hablar del tema y tibiamente se pronuncian a favor del reconocimiento de derechos de las minorías, aunque nunca de la adopción (salvo para Kenji).

Contras: Al igual que Castañeda, más que la unión civil, los fujimoristas promueven establecer un contrato entre dos personas del mismo sexo que viven juntas, no de aprobar una ley que sea idéntica a la de las parejas de hecho (no incluye el tema de la adopción), que es la situación actual: cualquiera puede establecer un contrato con su pareja; por otro lado, hay sectores ultraconservadores homofóbicos representados en políticos como Rafael Rey y Martha Chávez (Opus dei), que jamás verán con buenos ojos el reconocimiento de derechos de las minorías sexuales y, más bien, boicotearán internamente cualquier intento; por último, no hay nada con respecto la unión civil ni el reconocimiento de derechos para las minorías sexuales en su plan de gobierno.

ALIANZA POR EL GRAN CAMBIO

Pros: PPK no ha dejado muy claro si apoya la figura del contrato patrimonial (lo mismo que nada) o si apoya la unión civil entre personas del mismo sexo.

Contras: En el arroz con mango de esta alianza, hay sectores ultraconservadores y homofóbicos como el PPC (Lourdes Flores) y Restauración Nacional (Humberto Lay), que jamás estarán de acuerdo con la unión civil y boicotearán desde adentro cualquier intento.

GANA PERÚ

Pros: Este partido ha conversado con sectores activistas LGTB y no solo los ha incluido a ellos, sino también a varias de sus propuestas de reconocimiento, como la aprobación de la unión civil, la ley de no discriminación por orientación sexual y la ley contra los crímenes de odio; en ese sentido, hay gente que propuso anteriormente las uniones entre homosexuales, como el ex congresista Javier Diez Canseco.

Contras: La pregunta es acerca de la fuerza que pueden tener estas iniciativas a favor de las minorías en el interior del partido, entre todos los legisladores en su conjunto; por otro lado, no he olvidado las ideas de Antauro e Isaac Humala acerca de matar homosexuales.

FUERZA SOCIAL

Pros: Se la juegan con todo, en su plan de gobierno no solo contemplan la unión civil, sino también el matrimonio con adopción de niños; han incluido en su lista para el Congreso a dos activistas homosexuales.

Contras: No es en sí un ‘contra’, sino una cuestión de estrategia electoral: el matrimonio con adopción de niños aterroriza a la mayoría de la población y, lamentablemente, no hemos educado a esta mayoría para que entienda que no hay nada malo en que una pareja homosexual adopte niños, como se ve en países donde esto ya se implementó. Más es responsabilidad nuestra que ahora no podamos ver tan viable una excelente alternativa como esta.


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