¿Cuál es el problema del optimismo pasivo? Mi visión del proyecto Todo Mejora


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Me alejé un tiempo del blog por el trabajo, la maestría y un accidente medio grave que tuve hace pocas semanas, el cual terminó con una intervención quirúrgica que todavía me tiene limitado. El punto es que quiero aprovechar el poco tiempo que tengo para comentarles un asunto que tenía pensado hace unas semanas: el optimismo pasivo en el discurso de aceptación social de la comunidad LGTB.

Para esto, me parece útil reparar en Glee, la popular serie de Fox que trata sobre un grupo de estudiantes de preparatoria que forman una especie de club de rechazados sociales (tenemos no solo al gay y a la lesbiana, también al discapacitado, a la negra, a la asiática, etc.) para cantar y bailar y, de alguna manera, ‘luchar’ contra el mundo hostil que no los entiende. A este grupo se unen al final algunos estudiantes populares, como el capitán del equipo de rugby, otros jugadores de ese deporte y algunas porristas. Bien, ahora que lo tenemos más claro, ¿qué es lo que veo en esa serie? Básicamente la plasmación de la idea optimista de que a un mundo cada vez más dividido (con más diversidad, con más conflictos y con más injusticia) solo le hace falta un poco de música y baile para superar sus profundas diferencias y conseguir la felicidad. Es decir, en Glee lo que funciona es la idea de que los conflictos y las diferencias se pueden combatir cantando y bailando, lo cual me hace recordar la historia de los musicales de Hollywood de la década de 1930. Como cualquier aficionado a la historia del cine sabe, fue en Estados Unidos donde se inventó el género del cine musical (es más, no hay género cinematográfico más gringo que el musical) precisamente en un momento de gran crisis económica, la llamada Gran Depresión (también emparentada con la Crisis de 1929, el Crack del 29, el Jueves Negro, etc.). Entonces, ordeno el argumento: el auge de los musicales en Estados Unidos tiene que ver con una época de desesperante crisis económica. No es casual, por ende, que en esta nueva crisis económica salga una serie musical como Glee con tanto auspicio y acogida. Mientras Estados Unidos se desmorona, muchos de los adolescentes (y no tan adolescentes) de todo el mundo solo desean consumir la música y el baile del elenco de esa serie.

Slavoj Zizek, en La guía de cine para el perverso, empieza explicando que el musical es un género que, como ningún otro, le dice al espectador no solo qué desear, sino cómo desear. En la década de 1930, mientras Estados Unidos afrontaba una crisis económica tan grave como la de estos años, el gran público que acudía a los cines sencillamente salía enamorado de las canciones y coreografías de sus artistas favoritos. Frente al pesimismo de la crisis económica, los musicales (que siempre tenían un happy ending) distraían a los estadounidenses, que evitaban tener que lidiar con la idea de la crisis. De ahí que Zizek analice uno de los famosos musicales animados de Disney (el juicio que unos gatos le hacen a Pluto, el perro de Mickey Mouse) y encuentre fuertes relaciones con los horribles juicios estalinistas de la URSS, en los cuales, al igual que Pluto, los juzgados no tenían derecho a defenderse, solo a escuchar todas las imputaciones que se les hiciera. Para Zizek, el musical es un arma poderosa (que las dictaduras y los gobiernos autocráticos y autoritarios utilizan) porque puede hacer pasar por lindo o beneficioso algo que es profundamente perjudicial o maquiavélico. El mecanismo del musical consiste en disciplinar a los sujetos con respecto a su deseo: ya no solo les dice qué deben esperar del mundo, sino cómo esperarlo.

Volvamos a Glee para aplicar esta idea. Frente a un mundo injusto, discriminador e intolerante (no hay nada más violento a nivel micro que una preparatoria gringa, donde el bullying es la norma), los chicos del club Glee solo cantan y bailan como defensa ante ese mundo. Es bastante patético si miramos con cuidado: no se necesita trastornar el mundo para hacerlo más justo, no es necesario conseguir (o hacer cumplir) las normas que protegen a los más débiles; no es necesario porque solo hace falta bailar y cantar para que todos podamos aceptarnos y vivir en armonía, los débiles y fuertes. El maricón, el discapacitado, la lesbiana, la negra, la asiática, el emo, el jugador de rugby y la bastonera pueden vivir juntos y felices a través del canto y el baile; es decir, es como si al mundo no le hicieran falta cambios estructurales, solo algunas buenas canciones que interpretar. Esta, por supuesto, no es una idea nueva. La idea de la sociedad multicultural armónica se vende con gran éxito incluso a los más pequeños (todas las películas de La era del hielo son prueba de ello). Así, según este desatado optimismo contemporáneo, no es necesario luchar ni cambiar la estructura del mundo porque el logro de la armonía multicultural (aquello que intentan postular los científicos sociales y los filósofos que piensan la globalización) depende de cuestiones más fáciles de conseguir, como una canción bonita y una coreografía bien ejecutada.

Entonces podemos decir que el problema del optimismo contemporáneo es que es un síntoma de cómo se nos ha dicho que deseemos la armonía social: no hay que hacer nada, llegará sola, más bien cantemos y bailemos. Al igual que los musicales gringos de los 30, Glee es un producto destinado a un público pasivo, una generación que no espera hacer nada para cambiar el mundo (como emprender una lucha política para conseguir derechos y leyes). Y este impacto es tan fuerte que incluso en los más desfavorecidos por la repartija del poder (los débiles) se da un ‘optimismo pasivo’: no hay que luchar por derechos y leyes, hay que escuchar a Lady Gaga (porque quiere a los gays), mirar Glee e ir a la Marcha del Orgullo. No le pidan luchar a esta generación, la idea es que el mundo “ya cambiará en algún momento”, el futuro es la esperanza que siempre se aplaza.

Entonces, ¿cuál es el problema del proyecto Todo Mejora? Más allá de que a veces los videos parecen el espacio para que algunos expongan, como en una entrevista de trabajo, su éxito académico y profesional, lo que a mí me llama la atención es la manera en que se entiende la “mejoría”. Desde el título, “todo mejora”, estamos ante un típico producto del optimismo pasivo. La idea de los videos es la siguiente: tú, muchacho gay o muchacha lesbiana, debes resistir pasivamente las injusticias y vejaciones porque ya en algún momento el mundo cambiará o al menos el tiempo te dará una pequeña puerta para que puedas escapar de la vida horrible que te ha tocado. Es decir, solo vemos resignación, resistencia pasiva. No hay, ni por asomo, la idea de que el mundo es injusto porque está equivocado, y que precisamente hay que combatir esos errores para que las condiciones injustas cambien. No se le da poder al débil, no se le dice qué puede hacer para combatir su sufrimiento, solo está la idea de resistir con la promesa del futuro mejor (que seguramente algunos ni siquiera vivirán). La estrategia de Todo Mejora más bien parece la interiorización y aceptación de la culpa que algunos gays sienten ante los homofóbicos: aceptar pasivamente es una manera de decirle a la sociedad que aceptamos cuál es nuestro lugar subalterno en el mundo y que no debemos hacer nada con respecto a esas condiciones salvo resistir para, si hay suerte, sobrevivir. En síntesis, Todo Mejora funciona como una gran ventana para mirarnos y compadecernos los unos de los otros, es el espacio donde podemos ver que todos los gays sufrimos y que algunos que resistieron al final encontraron una luz al final del túnel.

Vivimos en un tiempo en que el individualismo prima y, aun peor, se nos dice que la idea del bienestar común solo depende de unas cuantas imágenes y un poco de música. Cada vez hay menos ganas de luchar, cada vez hay menos acciones con sentido, cada vez hay menos activismo de verdad, al punto que algunos grupos publican videos para sacramentar la resistencia pasiva (o, simplemente, no hacer nada). Pero claro, de quién vamos a esperar activismo de verdad si el MHOL prefiere hacer estupideces antes que pensar en política, derechos y leyes.

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6 comentarios to “¿Cuál es el problema del optimismo pasivo? Mi visión del proyecto Todo Mejora”

  1. Álé Carp Says:

    Lo que escribiste no tiene sentido Todo Mejora es un proyecto que ayuda a la gente a no tomar la salida de suicidarse,a mucha gente ya salvaron de no cometer errores.El insulto que le hacen a Todo Mejora ofende mucho por que no tienen nada de malo ellos ayudan a personas,ellos me ayudaron yo quise tomar esa salida de suicidarme pero gracias a Todo Mejora no lo hice me hicieron entender que tenia una vida por delante y que hay gente que te apoya en todo ellos me hicieron entender que si vos le pones pecho a la vida despues TODO MEJORA.

  2. Álé Carp Says:

    Si no fuera por que Todo Mejora me ayudo hoy no estaria aqui comentando esta critica.

  3. Martín Fierro Says:

    Vale, ¿pero qué te hace pensar que eres la regla y no la excepción?

  4. frank Says:

    ke suerte que aun estes con animos de dejar mas post y que el accidente mencionado no te dejo con las manos ni el cerebro limitado a escribir……Queria saber si estas dispuesto a levantar la voz cual Harvey Milk y hacer prevalecer los derechos de los gays por medio de tu incursión politica.Pero a través de un blog no es buena idea,.Seria magnifico poder conocer a la persona acida,antagonista ,el de los comentarios peyorativos que cae pesado a veces pero que tiene el animo de dar una imagen digna al gay en el Perú.Para mi, el MOHL perdio sentido desde ya hace mucho tiempo… las charlas realizadas en sus intalaciones solo sirven para hacer puntos rapidos o para maquinar los proximos eventos bochornosos que solo nos deja con la retina reventada y pesadillas por las noches. Asi creen hacer mucha bulla con sus nueces huecas y prosaicas.Pertenesco a un grupo muy cerrado de patas que armonizan con tus ideas.y auque contibuimos a demostrar a nuestro entorno que el ser gay no es nada de lo que se imagina (con buenos resultados) ya es momento de hace mas grande ese proyecto

    • Martín Fierro Says:

      Hola, bueno, se agradece el sarcasmo, pero estoy lejos de siquiera compararme con Milk: ese tipo logró cosas realmente increíbles a nivel legal y político en Estados Unidos. Por el momento, no pienso levantar la voz en otro lado que no sea este espacio, que tan pesado cae a medio mundo, pero sí tengo pensada una incursión con algunos amigos gays.

      Podría ser una quedada tipo Google+ o un videotwitt o qué sé yo, como para estrechar lazos y acercar fronteras, aunque suene tan trillado y no estemos tan de acuerdo en nada.

      Dime una última cosa: la dirección IP de la computadora desde la que escribes este comentario, ¿es de tu casa, chamba? Como para saber cuán lejos estamos.

  5. frank Says:

    Osea estamos en desacuerdo…. wena…pense que habia algo en comun pero bueno..si todos pensaramos igual el mundo seria otra cosa…..para mi lo mas sencillo para estrechar lazos tiene un nombre y se llama HOTMAIL…. sigue asi y nunca cambies…. rodaja de limon

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