La visión lacaniana del amor


Muchas teorías intentan explicar la complejidad de la conducta humana, pero el psicoanálisis de Jacques Lacan se ha vuelto uno de los que marcan agenda. Las explicaciones de esta potente teoría tienen cada vez más influencia en un sinnúmero de campos, incluso en los estudios de género. En este caso, me interesa hablarles de la explicación que hace este psicoanálisis acerca del amor, pues es una de las más interesantes y a la vez más escépticas. Así que todos los lectores cursis y edulcorados, y los fanáticos del Queer Cinema, abstenerse. Están advertidos.

Uno de los seguidores de Lacan (quizá el más influyente y famoso de nuestros días) es el filósofo y psicoanalista Slavoj Zizek. Aquí me propongo hacer una síntesis muy personal y muy libre de sus explicaciones.

En El acoso de las fantasías, Zizek destruye la idea del amor como complementariedad entre dos personas. Me refiero a las frases de la “mi media naranja”, “mi complemento”, etc. Para Zizek, como pueden ver en el video, el mundo tal y como lo conocemos es una versión coherente y explicable gracias al lenguaje. El lenguaje nos hace creer en un mundo donde hay causalidad (causa-efecto), orden, explicaciones satisfactorias. Imaginemos un mundo donde todo es arbitrario, donde no hay manera de entendernos, donde las convenciones no existen: sencillamente sería un caos, sería terrorífico. Lo real  es que el mundo escapa del lenguaje, no es ordenado, sino caótico. Esa apariencia de coherencia la ha construido el lenguaje. Por ejemplo, una de esas construcciones, que nos atañe a los homosexuales, es que el mundo se divide en hombres y mujeres, en macho y hembra, en masculino y femenino, cuando en realidad hay combinaciones mucho más complejas que ponen en jaque esa división. Así como imaginamos al mundo coherente, intentamos que nuestra vida sea también coherente. Y una de esas maneras de encontrar coherencia es pensar que existe una persona que puede complementarnos, que necesite de mí de la misma forma que necesito de ella. Lo real es que somos arbitrarios incluso cuando intentamos ser coherentes: no soy la misma persona que hace cinco minutos, puedo llamarme generoso o puede que la gente me considere así, pero un niño me pide limosna y no le doy, o no dejo monedas en la lata del Domund, o sencillamente me ocurre algo que me hace desconfiar de la generosidad. Somos seres cambiantes, sumamente cambiantes, el tiempo nos altera, cada segundo nuevo de nuestras vidas es una posibilidad de ser distinto a lo que era el segundo anterior. Tampoco es que sea necesariamente tan repentino, pero los cambios suelen ser más rápido de lo que nos imaginamos. Incluso las personas que se juran sumamente coherentes, implacablemente estables lo único que hacen es forzar (a veces superficialmente) la arbitrariedad natural del mundo y de sus propias vidas. Pensemos en nosotros, en nuestra propia arbitrariedad, en nuestro propio caos personal. ¿Cómo puede darse ese milagro de coincidir ya no un segundo, sino una semana, un mes, un año o diez con otro ser tan caótico y arbitrario como yo?

Mientras escribo esto en un McDonalds veo a las parejas de adolescentes que se hacen promesas eternas que seguramente no cumplirán. Los veo y pienso en mis propias experiencias. ¿Qué me hacía creer en ese milagro de la complementariedad? Para Zizek se trata de una fantasía. Pero una fantasía en un sentido más amplio que el usual. La fantasía es el discurso del que nos convencemos nosotros mismos para poder vivir con el caos. Nos mentimos porque lo necesitamos, porque de lo contrario no aguantaríamos el cambio y la inconstancia. Necesitamos la fantasía para que el mundo sea un lugar más agradable, más vivible a fin de cuentas. El amor es una fantasía poderosa: es agradable pensar que eres importante y necesario para alguien (y viceversa). Pero quizá la verdad es que todos estamos solos y que no hay maneras de complementarnos, porque cambiamos con una velocidad tan grande que en un momento ya no somos iguales y la otra persona tampoco lo es. La fantasía funciona, somos tercos, intentamos desesperadamente creer que sí. No hay complementariedad, sino una fantasía de complementariedad.

Para ilustrarlo no encuentro un ejemplo más adecuado que la gran película de Wong Kar-wai, Happy together. La otra vez leí muy ofendido que era un “dramón” y que el título era irónico, porque los protagonistas (dos gays) no terminan juntos. Así hay gente que se indigna porque historia sobre el amor no termina en final feliz, donde las víctimas del mundo homofóbico luchan y terminan felices (los usuales finales de las películas de temática gay o Queer Cinema). Estamos muy malacostumbrados. Y es que el mundo está hecho para reforzar la fantasía de la complementariedad. Las películas de Hollywood, las novelas mexicanas que gustan a nuestras abuelitas, los poemitas adolescentes, las películas de temática gay. El mundo refuerza nuestra fantasía, precisamente porque por sí misma no se podría mantener. La fantasía fracasa todos los días: peleas, rupturas, infidelidades, mentiras. Incluso a la persona que más “amamos”, en un momento, nos puede dar ganas de matar o hacer sufrir. Precisamente es ahí donde llega Happy togehter con una maestría excepcional: expone la herida, muestra que la complementariedad es precisamente eso, una fantasía, y que como tal puede colapsar y dejarnos perplejos. Es más, en la película de Wong Kar-wai funciona la contradicción del amor, el lema “ni contigo ni sin ti”. En un momento creemos que los otrora amantes se van a destruir, nosotros como espectadores no los reconocemos. Y en otro momento vemos que el uno ya no reconoce al otro: han cambiado, el tiempo y las experiencias los han hecho diferentes. La película, como otras de este cineasta, terminan en la idea del viaje como un intento de aliviar el dolor del fracaso. Quedan fantasmas, los recuerdos, pero la relación ya no continúa. El amor es el intento de tapar el caos, es la manera de mirar hacia otro lado, pero el caos y la arbitrariedad es más grande: la costumbre es lo único que queda como posibilidad.

Alguno dirá que no le interesa el amor y que sencillamente le gusta tirar y pasarla bien. Pues a ese nivel funciona también la fantasía. Para Zizek el sexo tampoco es una complementariedad, sino una especie de masturbación con el cuerpo del otro, una masturbación mutua. ¿Por qué esto es así? Porque uno puede tirar con otro siempre y cuando siga creyendo en la fantasía que se ha contado sobre esa persona (si no, se va la excitación, las ganas, la erección). Si me excita un pata de gym, mi fantasía podría colapsar si veo que ha descuidado su entrenamiento y lo noto en su cuerpo. Si me gusta un pasivo afeminado, mi fantasía sobre él puede colapsar si lo veo con una actitud masculina, con un tono de voz grueso. Si me gustan los patas valientes, puede que mi fantasía colapse si veo que es cobarde en alguna situación. Si somos más radicales, podemos ver que nuestro cuerpo funciona con fantasías: puede que alguien que haga que me erecte, una vez que mi fantasía colapsó, ya no lo haga más. Pasa todo el tiempo. Zizek se refiere a esto como “desenchufarse” de su fantasía.

El extremo de esta postura sería pensar que podemos vivir sin fantasías. En realidad, tarde o temprano, volvemos a caer. El lenguaje nos ha disciplinado para construir y vivir con fantasías, pues el caos y la inconstancia del mundo son demasiado insoportables. Por algo, desde Platón, Nietzsche condenaba que ningún filósofo se había atrevido a lidiar con el caos, con lo no armónico, con el simple devenir. Sería bueno ser conscientes de ese caos y enfrentarlo, enamorarnos sin desatender que cada minuto, cada día tenemos que renovar esa fantasía, para que no nos sintamos raros al lado de la otra persona (síntoma post revolcón de sábado por la noche). Hay algunas fantasías que nos hacen más daño que otras, no podemos negarlo. Esa también es una tarea por hacer. Así, les recomiendo ver con sentido crítico dos películas: Happy together (Wong Kar-wai) y Dekalog 6: No amarás (Krzysztof Kieslowski). No se van a arrepentir.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

5 comentarios to “La visión lacaniana del amor”

  1. Jorge Alberto Chavez Reyes Says:

    Muy pero muy bueno tu post. En realidad el mundo, “la realidad” es solo lenguaje, o es todo lo que de ella percibimos. Y vivimos inmersos en fantasias. Una de las mas poderosas es el amor, sin duda.

    • Martín Fierro Says:

      Claro, la clásica división entre lo simbólico, lo imaginario y lo Real de Lacan, como los tres niveles del inconsciente del psicoanálisis freudiano.
      Esto, por supuesto, es una simplificación para la divulgación.
      Gracias por comentar.

  2. Carolina Says:

    Es bueno su artículo, lo felicito, mas cabe hacer una mención a la construcción del mundo “caótico”. No es tal. El caos es sólo un orden no comprendido (no abarcado por la racionalidad) un orden implicado.
    En este universo existen sólo dos polos, y entre ellos existe una graduación de intensidades o diferencias de potencial.
    Pensemos en un acumulador eléctrico, posee dos bornes extremos que entregan la máxima diferencia de potencial, y luego yah bornes intermedios. Un borne intermedio es negativo ante el extremo positivo, pero es positivo ante el extremo negativo. Es la ley inexorable de TODO el universo, siendo el hombre y su sistema psico-anímico (siquis y alma) un reflejo con tendencia autoconsciente de ese orden universal.
    Realmente el macho y la hembra son los extremos más intensos, luego no existen “otros polos” son sólo indefiniciones que se esfuerzan por imponerse como variedades autosustanciales, pero en verdad sólo son referentes ante los polos extremos.
    Yo considero que el homosexual, al verse privado de la diferenciación genital que genere polarización, se halla ante la sexualidad abstracta (carente de soporte orgánico-reproductivo) y se ve obligado a percibir la polaridad implicita en lo universal de la sexualidad y erróneamente la deposita en fetiches y estereotipos, lo cual provoca una pérdida de valor y una severa distorsión a la percepción de la realidad polar.

    Lo digo como mujer transexual, que he atravesado el camino de la definición de rol de género (y función sexual adyacente).

    Existe un orden implacable, inexorable, aunque no nos alcance la percepción para objetivarlo y se nos presente como “caos”

    Me tomó un arduo trabajo de “limpieza” lograr vislumbrar al hombre y la mujer en su esencia… Pero he visto los polos fundamentales.
    Y la sociedad no acepta otras posiciones como “saludables” por buenas razones, también implícitas en el orden psico-anímico universal.

  3. Carolina Says:

    Por qué la alegoría:
    En el acumulador eléctrico, el proceso de ionización genera acumulación de electrones en un polo (falo) y huecos en el otro polo (vagina), produciendo la diferencia de potencial.
    El universo entero, de punta a punta funciona así (humano incluido)
    Por eso Freud habla de la “envidia del pene” en realidad existe energía y falta de energía (luz-oscuridad) (falo-caverna)
    Una mujer es un hombre con útero (Woman) (Womb-man) (Hombre castrado)
    O bien, todo el planeta (utero-caverna) es hembra ante el dios Sol (RA) Purusha, etc, y el varón es una hembra con adición de falo (préstamo de los dioses) por eso la superioridad del varón socialmente.
    Por eso el varón posee facilidad para la filosofía y tiene más alcance espiritual que la mujer (la cual es más mediumnica inconsciente). El hombre es mandir punzante y la mujer hueco resonador.
    El hombre es una hembra con adición de falo, lo prueba la ontogénesis, hasta la octava semana, todas somos hembras, y si en el vientre materno no hay suficiente testosterona (luz, energía, sustancia fálica divina) no se masculiniza el feto, muy a pesar del cromosoma y seguirá siendo hembra (mi caso).

  4. Carolina Says:

    Aclaro a los señores posteadores (hombres) no dije lo anterior desde una elucubración intelectual.
    Lasmujeres creemos en el orden, no podemos evitarlo…
    Vivimos para el orden, es nuestra realidad uterina, ya sea que poseamos útero físico o no lo poseamos (por histerectomía o transexualidad) la polaridad uterina es nuestra realidad inexorable.
    Al orden podemos sentirlo hasta los tuétanos, lo vivimos adiario. Así como en el útero las substancias químicas son ordenadas para formar un bebé, asimismo, el edificio de vivienda se transforma en hogar a causa del orden femenino.
    Vivimos ordenando los elementos que el hombre provee (cocinar, lavar, ordenar, etc) pues no podemos evitar sentir el orden como realidad perenne y patente.
    Luego, algunas mujeres poseemos la capacidad de ordenar también las palabras en conceptos, como en mi caso como para haber escrito lo anterior.
    Por eso, señores no ha sido imponer mi pensamiento ante ustedes (que los respeto y los admiro como filósofos por el solo hecho de que son hombres) simplemente expresé lo que sentía.
    Quizás errada o quizás no, sólo lo sentí y lo expresé.

    Gracias por el espacio, y la paciencia que es la más maravillosa virtud masculina ante nuestra histeria (del hyster o hyatera) Utero o matriz.

    Cariños a todos los posteadores🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: