Disparates conservadores


La noche de ayer, en el programa La hora N de Jaime de Althaus, me partí de risa durante 20 minutos escuchando las cantinfladas de Martha Chávez, candidata al Congreso por Fuerza 2011. Al mismo tiempo, descubrí a Susel Paredes, candidata de Fuerza Social, una lesbiana sumamente lúcida y de espíritu combativo que se comió viva a la candidata fujimorista durante el debate televisivo.

Me ha dado muchísimo gusto ver cómo los candidatos ultraconservadores, otrora horrorizados con la posibilidad de la unión entre personas del mismo sexo, hoy tengan que considerar esa posibilidad entre sus temas de agenda, posicionándose a favor, seguramente por el momento electoral que estamos viviendo. No puedo describir mi alegría (medio revanchista, la verdad) por los avances que las ideas progresistas están consiguiendo y, cómo no, por el retroceso de creencias prejuiciosas y disparatadas, como las defendidas por Chávez el día de ayer. Por ello, lo que he preparado es una especie de disección de los argumentos de Martha Chávez, para señalar sus falacias y reírnos todos juntos.

Previamente, quiero decir que, si bien la candidata Susel Paredes ha defendido de una manera consistente por qué es mejor optar por el matrimonio y no por la unión civil, me parece bastante improbable lograrlo en esta elección, hablando electoralmente (la adopción de niños le da terror a mucha gente, incluso a los mismos homosexuales), aunque a mí me parezca lo correcto. De hecho, aun si votara por Fuerza Social para la primera vuelta, son nulas las probabilidades de que un candidato que ofrezca el matrimonio gane las presidenciales en segunda vuelta. Pensándolo fríamente, la unión civil es un gran avance, aunque por el momento sea una especie de autodiscriminación, como Susel Paredes describe muy bien. Lo que deberíamos pensar es que se trata de un paso importante, mas no el fin de la lucha por el reconocimiento pleno de derechos. Aclarado este punto, empecemos a divertirnos con las argumentos de Martha Chávez.

Creo que la naturaleza no se puede cambiar cambiando dos palabras de un código. El matrimonio es el matrimonio. Es una institución natural.

Definitivamente no es una institución natural, sino cultural. “Matrimonio” tiene un punto de partida específico en la legislación romana que no es válido en todas las épocas ni en todas las culturas. Incluso en la Biblia, en el Antiguo testamento, se contemplan combinaciones que no tienen que ver con el matrimonio romano, especialmente procreación entre hermanos o  poligamia, por citar dos ejemplos flagrantes. Podemos ser más explícitos y considerar algunos puntos de historia de la palabra “matrimonio”. Por ejemplo, a fines del siglo XIII, la época del poeta italiano Dante Alighieri, el matrimonio era un mero trato comercial entre familias, no tenía nada que ver con amor, como lo deja claro en varios versos de La vida nueva. Y pensar que hay personas que creen que el matrimonio fue todo el tiempo una unión libre. Olvidan también que hace unas pocas décadas se consideraba que la mujer, por su “naturaleza” inferior, debía estar sometida a las decisiones de su marido y ocuparse de la casa y la crianza de los hijos, al punto que no podía votar o siquiera adquirir bienes propios sin el permiso del marido. Esto hoy puede escandalizar a muchas personas, pero en esas épocas se sostenía que eran las razones “naturales” las que le otorgaban ese lugar dentro de la familia. Así que “natural” es una palabra que tiene una historia y una interpretación, que no es universal ni válida para todas las civilizaciones. Pensemos en las civilizaciones influidas por el Corán y otros libros sagrados que sostienen que el hombre puede tener muchas mujeres, mientras que las mujeres valen prácticamente nada. Una vez más, el “matrimonio” es algo estrictamente cultural (romano), que obedece a un contexto y a intereses específicos. Con todo esto quiero decir que la idea de matrimonio, que tiene unos veinte siglos, ha cambiado muchísimas veces para adaptarse a los cambios de la sociedad. La familia no es una institución natural porque ha habido muchos modelos cambiantes a lo largo de la historia, hoy en día no existe un solo tipo de familia, así que de una vez podemos afirmar que es una mentira evidente.

[El matrimonio] tiene varias funciones, entre ellas la convivencia, la procreación y la cooperación espiritual y material entre las personas.

El matrimonio entre dos homosexuales o dos lesbianas cumple con la convivencia y la cooperación espiritual y material. No hay problema con eso. ¿Y la procreación? Pensémoslo con calma: ¿los heterosexuales que se casan firman un contrato con el Estado en donde se comprometen procrear? ¿Acaso hay un “control de procreación” para los que se casan? Obviamente no. ¿Los estériles no pueden casarse? Claro que pueden. ¿Una pareja puede adoptar hijos? En el caso de que lo desee, claro que puede. Entonces es falso que la procreación implique necesariamente la “función” de procreación, pues evidentemente puede hacer de lado este espacio.

Ahora, con respecto de la unión específica entre espermatozoide y óvulo para generar nueva vida, esto se relativiza en las parejas que actualmente adoptan. Si son estériles, su naturaleza no permite la unión específica entre espermatozoide y óvalo; sin embargo, el Estado les da la oportunidad de adoptar un hijo que no es fruto de esa unión específica entre espermatozoide y óvulo. La naturaleza no les otorga el derecho, sino un criterio racional del Estado. La ideología de Martha Chávez revela un conservadurismo católico muy cerrado, al punto que intenta aplicar las normas del matrimonio religioso en el matrimonio civil.

La situación de las personas lesbianas, homosexuales es especial. No es ni menos ni más. Es especial porque lo común es que seamos hombre y mujer.

Este argumento es peligroso porque oculta una dinámica contraproducente. Este argumento consiste en otorgar una limosna a favor de los ‘raros’, algo así: “Como eres ‘especial’ (anormal), te otorgo una cantidad de leyes y alguna que otra de yapa, pero ni se te ocurra que te voy a dar la plenitud de derechos de alguien ‘común’ (normal), pues tú eres ‘raro’, ¿entendiste?, ‘ra-ro’ y se acabó”.

Hay personas a las que nunca les va a entrar en la cabeza que los homosexuales y lesbianas siempre hemos existido y existiremos (incluso los travestis, que representaban una práctica común en el teatro isabelino y en el teatro de la Edad de oro española). Que seamos una aparente minoría (en el caso de que neguemos la homosexualidad que todos tenemos en algún grado, heterosexuales u homosexuales) no significa que no seamos “comunes” (Martha Chávez quiso decir ‘anormales’, lo sé).

Yo no creo que debamos discriminar a las personas que viven una situación especial. No es un tema de discriminación o de derechos civiles.

Y aquí sabemos por qué es una trampa: desde el argumento anterior, como se trata de regalarle un puñado de leyes a unos ‘raros’, los políticos no consideran el tema como un reclamo de derechos civiles (ciudadanos, de cualquier persona), sino como una situación de excepción. Esa es la trampa escondida incluso en la ‘unión civil’, nos limita. La idea es apuntar a la igualdad de derechos, la ciudadanía plena.

El matrimonio es una institución natural que no se presta, no se acomoda a la situación especial de un solo sexo que quieren tener una situación afectiva.

¿Y los padres y las madres solteras? ¿Debemos quitarles sus hijos por ser parte de una ‘situación especial de un solo sexo’ y no algo natural? Salvo en la mente conservadora de esta señora, un niño no puede tener dos papás o dos mamás. Muchos casos, desde hace tres décadas, la contradicen. Me refiero a las adopciones de los padres o madres homosexuales en Europa.

Me parece hasta enfermizo que una persona prefiera que un niño crezca en un orfanato en lugar de hacerlo en una familia homosexual que ha aprobado el largo y difícil proceso de calificación para la adopción vigente en las leyes de un Estado. Me pregunto también cuántas madres y padres solteros han sabido darles cuidados y educación a sus hijos sin acomodarse al molde fetichista de familia tradicional de personas como Martha Chávez. Y ni hablar de los abuelos o los tíos que se encargaron de hijos ajenos. Qué mentes tan podridas contaminan la política peruana.

Yo sí estoy de acuerdo con un reconocimiento legal a una situación especial, pero que no se circunscribe a las uniones homosexuales.

‘Especial’ es igual a ‘anormal’, ‘raro’, lo que no es igual y legítimo a lo ‘normal’. Quédese con sus migajas, señora Chávez. Al final un grupo sindical va a tener los mismos derechos que una pareja homosexual, pues la segunda, en el reducido criterio de esta mujer, nunca será ‘familia’.

Hay que seguir la naturaleza de las cosas […] Me he informado sobre qué es la familia y qué es el matrimonio. Pero eso no impide que haya el reconocimiento a determinadas situaciones especiales y el derecho tiene que solucionar esto.

Ya expliqué cuál es el problema de ser una excepción ‘anormal’.

[Con respecto a los herederos forzosos en el caso de los homosexuales], el cónyuge concurre con los hijos, no con los padres. [Y si no tienen hijos], concurren con los padres. Es que no podemos llamar a las cosas lo que no es. No es matrimonio y la situación no es perfectamente adecuada al matrimonio porque ahí no hay capacidad generativa.

Aquí los electores debemos tener esto muy claro: lo que propone Martha Chávez (con todo su partido) es que, como los homosexuales no podemos procrear hijos, en el caso de que fallezcamos y haya que otorgar herencia, nuestros bienes nunca irían para nuestra pareja, sino hacia nuestros padres. Esto muchos activistas lo tienen claro. Si tus padres te echaron de su casa por tu opción sexual y tú, por tu lado, hiciste una vida, trabajaste y compraste bienes (una casa, un auto, etc.), entonces es injusto que si falleces tus únicos herederos sean esos padres que te echaron. Lo que propone Martha Chávez es sumamente injusto y discriminatorio, sobre todo porque su único argumento es que “eso no es familia” (en el caso de una pareja homosexual). Esta mujer insiste en cerrarse en un modelo único de familia y no puede entener, como dice Susel Paredes, que el tiempo cambia, las condiciones cambian y las personas tenemos derechos que hemos conquistado a lo largo de la historia. Obviamente, políticos como Martha Chávez bloquean la conquista de los derechos. Mucho ojo a la hora de votar.

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Les recomiendo este pequeño texto sobre el contexto en el que se produjo en Argentina el matrimonio igualitario. Muy recomendable. Clic aquí.

También encontré  reproducidas en Taringa! las Consideraciones de científicos(as) del CONICET e investigadores(as) de Argentina acerca de la ley de matrimonio universal y los derechos de las familias de lesbianas, gays, bisexuales y trans. Sumamente recomendable para desbaratar argumentos dizque científicos o acerca de la “naturaleza” de la familia.

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3 comentarios to “Disparates conservadores”

  1. Rafa Says:

    jajajaja
    03:00″lo común es que seamos hombre o mujer” qué tipa tan ignorante, a caso los gay dejamos de ser hombres? Las lesbianas dejan de ser mujeres? solamente existen dos sexoos, señora, por favor le un poco de libros. y los transexuales? qué son? Hombres oo mujeres? pues nacen hombres y mediante procesos se vuelven mujeres o nacen mujeres y se vuelven hombres, entonces qué pasó? pues siguen existiendo dos sexos.
    la sexualidad tiene varios componentes.
    biológico: sexo (hombre o mujer)
    social: género (femenino, masculino)
    psicológico: identidad sexual (coon qué sexo te identificas)
    psicobiológico: orientación sexual: (homosexual, heterosexual, bisexual, pansexual)

  2. Rodrigo Says:

    Que asco+rabia+indignacion etc me da ver esto… yo en el lugar de susel paredes la empezaria a putear por las estupideces que esta hablando marta chavez sobre naturalidad y no se qe. Esto me quita todas las ganas de conversar con alguien xq JAMAS va a cambiar su puta mente.

  3. chibilin Says:

    vieja pu.ta

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