Sobre los crímenes de odio


Últimamente, frente al aumento de crímenes contra personas homosexuales, veo un gran entusiasmo por la posible aprobación de una ley que castigue con más severidad a los autores de los denominados crímenes de odio, aquellos crímenes que, por usar un ejemplo, se producen en contra de un homosexual por el simple hecho de ser homosexual. Digamos que eso es en términos muy simples.

En medio de tanto entusiasmo, quiero ser un poco aguafiestas e introducir algunas observaciones muy personales.

Lo primero es que no me opongo a la ley, en realidad creo que puede ayudar en alguna medida a la lucha contra la homofobia y los crímenes contra homosexuales; sin embargo, creo que no traerá un cambio sustancial si no se aplica con medidas dentro de la misma comunidad homosexual, pues buena parte de la problemática que origina esos crímenes se encuentra “en casa”.

Vamos por partes. Me parece que muchos de los crímenes que son denominados “de odio” pierden de vista algunos aspectos que deberíamos tener en cuenta. Pienso, por ejemplo, en el asesinato del estilista Marco Antonio: una amistad-servicio con un pata que (al parecer) nunca se aceptó como homosexual o bisexual, con malas juntas y de procedencia dudosa; una relación donde había dinero de por medio, al parecer a cambio de sexo, entre otros factores. Todo hacía pensar que eso iba a terminar muy mal y, lamentablemente, fue así.

Anteriormente escribí “¿Todo homosexual adora a un fascista?”, artículo en el que trato de explicar cómo funciona esa especie de masoquismo consentido por la propia víctima (en este caso, homosexual). En resumen, lo que quiero decir con todo esto es que, en varios casos, estos crímenes de odio están vinculados a la exposición voluntaria y consciente de los homosexuales a situaciones riesgosas. Dentro poco escribiré un par de impresiones sobre el asesinato del técnico de la Policía asesinado por un ex miembro del Ejército en un hostal del centro de Lima, noticia que fue la comidilla de la prensa chicha hace un par de semanas, pero adelantando algo podría decir que, una vez más, se repite una situación de riesgo: al parecer dinero de por medio con un homosexual no aceptado, sexo con un desconocido, en un lugar inseguro, etc.

Aunque creo que esta situación no es generalizable a todos los casos, me parece que muchos repiten ese patrón: un acceso voluntario y consciente de la víctima a estas instancias riesgosas. Es más frecuente escuchar en los medios de comunicación la misma estrategia de victimización, incluso en campañas mediáticas, en las cuales los gays siempre son meras víctimas asesinadas por gente violenta y homofóbica; es decir, la idea simple del crimen de odio. Ahora bien, dentro de la comunidad homosexual, rara vez o nunca escucho sugerencias de prevención para situaciones que comúnmente terminan en crímenes, donde la víctima se había expuesto; es decir, situaciones que se podían evitar. Nunca he sabido de una campaña para concientizar a la comunidad homosexual del peligro de irse a la cama con el primer desconocido que encuentra, ni de salir de la discoteca con el primer pata que conoces, por citar ejemplos básicos. Lo que más me llama la atención es que no escucho nada de esto de aquellos que proclaman a los cuatro vientos la necesidad de la ley contra los crímenes de odio.

¿Por qué demonios estoy planteando esto? Muy sencillo: porque con ley o sin ley contra los crímenes de odio la situación no va a ser mejor si es que el cambio no empieza “desde casa”, desde los mismos homosexuales. Es necesario que los homosexuales seamos más conscientes de que la exposición a situaciones de riesgo puede tener consecuencias fatales. ¿Qué relevancia tendría cualquier castigo, incluso la improcedente pena de muerte, contra un asesino de homosexuales que ya cometió el crimen? No tendría ninguna relevancia porque el o los homosexuales ya estarían muertos y nada podría cambiar esa situación. En cambio, si hay un trabajo de prevención, concientización e información, creo que ahí, desde el inicio, estaríamos previniendo esta incidencia de crímenes.

Si bien esta ley podría hacer que los potenciales asesinos de homosexuales se la piensen dos veces antes de materializar su crimen, no servirá de mucho si es que los homosexuales se siguen exponiendo a situaciones de riesgo. El cambio tiene que ser desde adentro. Como dije una vez, yo también me pregunto cuántos más tienen que morir.

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3 comentarios to “Sobre los crímenes de odio”

  1. Nuevas y antiguas « GaySinPlumas Says:

    […] octavo lugar, en “Sobre los crímenes de odio” pongo énfasis en la poca atención que se les da a las situaciones (las causas) que generan los […]

  2. FarankoReal Says:

    ME LEVANTO DE MI SILLA Y TE APLAUDO! Felizmente no todos los homosexuales buscan el sexo en una persona desconocida (dicese flete o amigo casual). Algo por cambiar también seria a lo modelos de rol que muchos homosexuales jóvenes tienen. Tales como La Tia Tula (que en su pagina web se dedica a promocionar porno y manuales de como enloquecer a tu macho) así como los clásicos Drag Queens (infaltables en las noches del Vale Todo), entre otros. (No desmerezco el trabajo de estas personas, pero si considero que afectan negativamente a sus consumidores)

  3. Martín Fierro Says:

    Me alegra encontrar coincidencias.
    Nunca he pisado una discoteca de ambiente, así que no tengo idea de lo que es la Tía Tula. De repente me puedes ilustrar o me dices cuál es su página web para chequearla.

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