Dime lo que compras y te diré quién eres


Cuando se pusieron de moda los cantantes de rap y hip-hop, al igual que con el reciente furor de intérpretes de reggaeton, me empecé a preguntar por qué estos personajes giraban tanto en torno a productos prestigiosos: una cantidad impresionante de joyas enormes de oro y diamantes, ropa de diseñadores exclusivos, fiestas privadas, autos de lujo alucinantes, modelos espectaculares, etc. ¿Por qué estos personajes se preocupaban no solo en tener, sino especialmente en ostentar, productos inaccesibles para la mayoría de personas? Lo interesante, cuando empecé a mirar esto más de cerca, fue que muchos de ellos no poseían (eran dueños) de esos bienes, sino que los prestaban o rentaban para ocasiones específicas, como una aparición en un programa de televisión, un concierto o la grabación de un videoclip. La pregunta seguía ahí: ¿por qué estas personas construían su look (lo que querían mostrar a los demás) por medio de la ostentación de estos bienes?

Creo que la respuesta viene del lado de la procedencia racial de estos artistas. En Estados Unidos (incluso teniendo un presidente negro) la cantidad de racismo contra los afroamericanos y latinoamericanos es frecuente. No hay serie cómica gringa que no haya usado para sus bromas, por poner un ejemplo, el racismo contra los negros de parte de la policía de Los Ángeles. De igual manera, la situación de los latinoamericanos en Estados Unidos tiene una serie de problemas que se desprenden sobre todo de la discriminación y de las leyes que procuran darles cierta marginalidad legal. No quiero extenderme demasiado en eso, solo dejar en claro que los negros y los latinos han sido y aún son comunidades “desprestigiadas” o “no prestigiosas” por una serie de discursos discriminatorios.

Ahora bien, ¿no es curioso que la mayoría de intérpretes de hip-hop, rap y reggaeton sean negros y latinoamericanos? ¿No es curioso que sean precisamente ellos quienes ostenten como parte de su look esos bienes inalcanzables para la mayoría de personas? Lo que quiero decir es que, probablemente, estas personas usen el consumo de estos bienes como una estrategia para legitimarse más o, incluso, para reforzar una superioridad económica o mediática.

¿Y qué tiene que ver esto con los homosexuales? A estas alturas es evidente. ¿Acaso esta estrategia de legitimización social no es también común entre los homosexuales? No creo equivocarme si digo que muchos homosexuales buscan consumir ciertos bienes para “ser” o sentirse mejores, para ostentar y posicionarse sobre otras personas (incluso otros homosexuales). Entre bromas y argumentos más serios, he visto (aunque no participado) de varios chats en los que los concurrentes se desprestigian mutuamente (hasta se racean), arguyendo cada quien su “finura”, lo “chic” y lo “cool” que es. Más allá de las risas y las bromas, es evidente que vivimos en la época del consumo, el lema parece ser “dime qué compras y te diré quién eres, o a quién te pareces más”, al menos ese es el discurso que promueven los que nos venden sus productos. Lo que sí es seguro es que los homosexuales no ocupamos un lugar legítimo en la escala social, estamos muy abajo, marginados, y tenemos una especie de “complejo de inferioridad social” acorde con la discriminación que existe hacia nosotros. Ya he hablado en otro post de los problemas de asumir sin más la actitud del consumismo para ser “alguien” en esta sociedad. No es gratuito que tantos homosexuales se dediquen a temas de “imagen” (peluqueros, fashionistas, diseñadores, hasta trainners de gym), quizá porque hay una “deuda social” o una forma compensación de alguien que se mira por debajo del promedio. Hay todo un discurso que predispone a los homosexuales a “verse mejor”, porque sin ese consumo prestigioso se sentirían “menos”. Es notable la sofisticación por el consumo: no comprar esta marca de ropa, sino esta otra, y en este lugar; igual si vas a tal lugar el fin de semana, en lugar de este otro; o si vives en esta zona de la ciudad o en esta otra; o si estudiaste en esta universidad, si hiciste el posgrado fuera del país; y un largo etcétera.

A modo de conclusión, me parece que cada quien compra lo que se le antoja; sin embargo, creo que habría que tener cierto cuidado cuando se compra solo por no ser un gay marginal. Es decir, comprar solo para parecer mejor persona ante los demás es reconocer que existe una falta que se desea compensar. El peligro de ciertos consumistas es que su autoestima y buena parte de su personalidad se basa en los productos que consumen, a veces para no reconocer que no hay nada más en ellos que valga la pena. Quizá lo sí valga la pena sea tener una actitud más crítica ante el consumo y entender, entre otras fuentes, de dónde proviene el mandato de comprar y comprar sin pensar.

Una respuesta to “Dime lo que compras y te diré quién eres”

  1. Nuevas y antiguas « GaySinPlumas Says:

    […] tercer lugar, “Dime lo que compras y te diré quién eres” explora una respuesta a por qué muchos homosexuales intentan compensar una especie de deuda […]

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